Lengua materna florece en música y comunidad desde el Cecuny.
Con motivo del Día Internacional de las Lenguas Maternas, el Centro Cultural de la Niñez Yucateca fue sede del recital Paaxil Kuxtal, con orquesta y coro comunitarios que interpretaron obras en lenguas originarias.

La voz de nuestros antepasados volvió a respirar entre cuerdas y coros. Como si el tiempo se abriera en espiral, el recital Paaxil Kuxtal: concierto en lenguas originarias resonó en el Centro Cultural de la Niñez Yucateca (Cecuny), espacio de la Sedeculta donde, con más de 500 niños y niñas estudiantes, la cultura, las artes y las lenguas originarias se han hecho canción y comunidad.
Con motivo del Día Internacional de las Lenguas Maternas, la velada celebró la diversidad lingüística y cultural de Yucatán y de México como una raíz viva que sigue dando frutos.
Allí, el arte se confirmó como espacio de tejido social, salud mental, creación y juego; un territorio donde el patrimonio está al alcance de las infancias y donde aprender a amar el patrimonio es también aprender a amar la diversidad.

Impulsado por la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán (Sedeculta), el recital formó parte del Programa de Formación Musical y Agrupaciones Comunitarias de Yucatán Paaxil Kuxtal, un proyecto que siembra música en comunidad y recoge identidad.
Participaron la Orquesta Comunitaria de Cuerdas “Renacer”, dirigida por Alexis Arango, junto con solistas del Coro Comunitario en Movimiento Óol K’aay, bajo la dirección de Nazira Chejin, en colaboración con el taller de coro del Cecuny, a cargo de Raúl Morales, todos y todas portando orgullosamente el traje tradicional de Yucatán.
El programa estuvo tejido con obras en lenguas originarias —maya, wixárika, náhuatl, purépecha y rarámuri—, recordándonos que cada idioma es una casa y cada canción, una puerta abierta a la memoria. La música se convirtió así en puente: preserva lo que somos, pronuncia lo que fuimos y anuncia lo que podemos llegar a ser.

Las y los integrantes del taller coral del Cecuny ofrecieron un repertorio que transitó de la ternura infantil a la nostalgia profunda.
En “Tengo una muñeca” y “Arroz con leche”, las rondas tradicionales volvieron a girar como patios de infancia; “La llorona”, en versión de Ramón Noble, flotó como un suspiro antiguo; “Un rayito de sol”, de Guty Cárdenas, iluminó la noche con su delicadeza yucateca; mientras “Peregrina”, de Ricardo Palmerín, evocó ese amor que camina entre ceibas y alamedas. Cada pieza fue un hilo de luz que enlazó generaciones.
Más tarde, la Orquesta Renacer, solistas y coro expandieron el horizonte sonoro con “Los Xtoles”, danza maya que palpita como tierra bajo los pies; “Xochipilzahuatl”, “Bolom chon”, en tzotzil; “Chan pal”, de Nazira Chejín Baeza, y el entrañable “Cielito lindo”, de Quirino Mendoza.

Las blancas voces infantiles de Tonatiuh Hernández Montiel, Victoria Valdez Pasos, Victoria Cruz Vera, William Collí Spalding y Romina Flores Itzá bordaron entre compases y flores cada melodía, como si sembraran estrellas en el pentagrama.

Con esta presentación, la Sedeculta reafirma que la formación musical comunitaria es también una forma de cuidado colectivo: una práctica que fortalece la memoria, acompaña la salud emocional y da cuerpo al Renacimiento Maya que hoy se construye desde la niñez y la comunidad.
En el evento estuvieron presentes familiares de las y los participantes, así como el director de Desarrollo Artístico y Gestión Cultural, Pablo Herrero Quezada; el director general de Museos y Patrimonio, Fidencio Briceño Chel; el jefe del Departamento de Música, Juan Carlos Cervera Osorio; la jefa del Departamento de Artes Escénicas, Socorro Loeza; el coordinador de los Centros Culturales, Emanuel Correa Archundia; la coordinadora del Cecuny, Mariana Magdaleno López; y el coordinador del Centro Cultural del Mayab, Alfredo Kuri Verde, junto con maestras, maestros y colaboradores de la Secretaría, quienes atestiguaron cómo, en el Cecuny, la lengua materna no solo se preserva: florece.
