29 noviembre, 2022

La NASA ya está pensando en el siguiente planeta que colonizará el ser humano: los satélites de Júpiter

Compartir

El mismo día en que la primera bomba nuclear operativa vio la luz, la humanidad entró en lo que se denomina una «ventana de peligro«. Es decir, desde finales de la Segunda Guerra Mundial, hemos vivido a pocos minutos del fin del mundo. Por supuesto, haber superado la Guerra Fría y sus delirantes ansiedades apocalípticas ha hecho que esa amenaza pierda credibilidad. Pero lo cierto es que hasta que no haya colonias firmemente asentadas más allá de los límites de la Tierra, esa «ventana de peligro» no se cerrará.

El ‘Gran Filtro’ o por qué no hemos encontrado aún a los extraterrestres. Lo llamamos «paradoja de Fermi«, pero se podría decir «si el universo es tan grande, ¿dónde está todo el mundo?». Es decir, en la inmensa extensión del universo, con sus billones de estrellas similares a la nuestra, tendrían que existir otras civilizaciones extraterrestres homologables a la nuestra (¡Tendría que haber civilizaciones superiores a la nuestra!). Sin embargo, no sabemos donde están.

Hay muchas posibles respuestas, pero hay una que es especialmente interesante: el ‘Gran Filtro’. En 1996, el economista Robin Hanson se dio cuenta de que el mismo desarrollo de la tecnología necesaria para convertirnos en una especie interplanetaria nos exponía de manera radical al riesgo de la autodestrucción (mediante su propia tecnología). Es decir, no hay muchas civilizaciones interplanetarias porque la inmensa mayoría de ellas se destruye antes de conseguirlo.

En XatakaLa mayor reserva de hidrocarburos no está en Rusia ni en el Golfo pérsico: está en Titán, la luna de Saturno

¿Cuándo pasaremos ese ‘gran filtro’? ¿Podremos hacerlo? Esa es la pregunta que se hicieron Jonathan Jiang y su equipo del ‘Jet Propulsion Laboratory’ hace unos meses. Están trabajando en un modelo que, teniendo en cuenta el ritmo esperable de nuestro desarrollo tecnológico, pueda calcular cuánto tardaremos en superar ese ‘gran filtro’, cuando nos convertiremos civilización interplanetaria.

Partiendo de la premisa de que llegaremos a Marte en 2028, los investigadores utilizan varios factores (las tendencias históricas de los presupuestos espaciales, las dinámicas de la producción científica anual y la velocidad de ampliación del radio efectivo de actividad que puede alcanzar la humanidad) para trazar un calendario aproximado de cómo .

¿Y por qué (los satélites de) Júpiter? La primera opción es Marte, claro está. No tiene un índice de similitud con la Tierra (IST) muy alto, pero, en fin, no sólo es uno de los planetas que mejor conocemos, sino que además tenemos mucho trabajo adelantado. Después de él, como Venus es «ratonera tóxica incompatible con la vida compleja«, nos quedan el cinturón de asteroides y los satélites de Júpiter.

En el caso de Ceres, ya hay científicos pensando cómo podríamos crear estructuras que nos permitieran habitarlo. No obstante, las diferencias gravitacionales con la Tierra son muy grandes y conllevarían cambios estructurales bastante importantes en la naturaleza humana. Algunos de ellos podemos verlos, curiosamente, en la serie ‘The Expanse‘. En ese sentido, lunas como Europa, Ío o Calisto (pese a estar lejos de la zona de habitabilidad) presentan una muy alta similitud con nuestro planeta — sobre todo, Europa. Habría que superar muchos retos técnicos, sanitarios y logísticos; pero habría partido.

El gran siglo de la exploración espacial “Nuestros resultados sugieren que las primeras misiones humanas de una nación con capacidad espacial o de una colaboración internacional al Cinturón de Asteroides y al Sistema Joviano podrían programarse como pronto entre 2071 y 2087 y entre 2101 y 2121, respectivamente”. Por otro lado, “el lanzamiento al Sistema de Saturno podría producirse para el año 2132, con una ventana de incertidumbre de entre 2129 a 2153”.

Una «ventana de peligro» que se nos va a hacer larga. Es importante aclarar que una cosa es llegar a los satélites de Júpiter y otra, muy distinta, es conseguir establecernos de forma estable y autosuficiente. La minería espacial está más cerca de lo que parece, las primeras colonias marcianas también; pero lo de convertirnos en una especie interplanetaria y, de hecho, estar en posición de burlar el «gran filtro» queda bastante lejos en el futuro. Al final, lo más útil en los próximos siglos va a ser llevarnos bien entre nosotros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.